domingo, 24 de marzo de 2013

Semana Santa: Oración para visitar los Monumentos y Meditación sobre las siete palabras de Jesús.


Queridos amigos internautas, ya estamos en primavera. La naturaleza ha eclosionado, y en esta época del año se renueva como una bomba de formas y colores y nos muestra todo su esplendor. Desde las altas cumbres a los profundos valles y en los campos, todo se cubre de verde hierba y dentro de ella nacen miles de flores silvestres de distintos colores. Los árboles se visten de tiernas hojas verdes cubriendo todas sus ramas y en ellas anidan las aves.

Y en medio de esta maravilla de días claros y luminosos, llega la Semana Santa. Siempre en primavera. Semana grande, semana de pasión, semana de recogimiento y de oración, de sufrimiento y al final en la madrugada del sábado al domingo, nos llenamos de alegría al celebrar con júbilo la pascua de resurrección.

Durante estos días en casi todos los pueblos y ciudades, cuando la luz del día se va oscureciendo y las sombras de la noche se tragan la claridad, entonces salen las imágenes que representan a la pasión de Cristo de sus templos, para que hagan su estación de penitencia por todas las calles y plazas. ¡Qué emocionante es encontrarte de frente con la imagen de Jesús o de María! , ¡Cuánto silencio y recogimiento se produce en medio del gentío! , ¡Cuántas oraciones en silencio se elevan al cielo! , cuántas peticiones ocultas y cuántas frases de perdón formulamos interiormente cuando nos encontramos con el nazareno o con el crucificado. El olor a flores, incienso y cera, hacen un perfume especial que todo lo envuelve, creando un ambiente mágico. Cuando yo tenía 10 o 12 años, recuerdo que en Semana Santa en mi pueblo todo invitaba a la oración. La gente no cantaba en sus casas, no se ponía música, y la radio (pues la tele no existía) solo se ponía a la hora de las noticias. Los cines y teatros cerraban sus puertas el Jueves y Viernes Santo para respetar la muerte de Jesús. Todos estábamos de duelo acompañando a la Virgen en su pena al haber perdido a su hijo. Ahora ella se estaría acordando de las palabras que le dijo el sacerdote Simeón al presentarlo en el templo que una espada de dolor atravesaría su corazón.


Jueves Santo

Ahora recuerdo las palabras que me decía mi suegra Dorotea que cuando ella era joven en Málaga, cuando terminaban los oficios, en las iglesias se hacían los monumentos, las jóvenes iban vestidas de negro y con la peineta y mantilla española, e iban recorriendo por las iglesias de la ciudad todos los monumentos para rezar. Amigos en el libro de oraciones de mi abuela, he encontrado las 7 oraciones que se rezaban en cada uno de los monumentos por si os gustan y las queréis rezar.

1.


2.





3.



 4.



5.



 6.





7.



 8.


Viernes santo

Yo recuerdo que entonces se cubrían las imágenes con unos paños morados, se quitaban las flores de los altares y las campanas de los campanarios enmudecían. Hasta los monaguillos en los santos oficios en lugar de la campanilla usaban una carraca. Con esto todo invitaba a la oración y la meditación. He creído oportuno poneros la meditación de las 7 palabras que dijo Jesús desde la cruz unos momentos antes de morir a su madre y discípulos y los pocos que le acompañaban.

9.


10.



11.



12.



13.


Ya por ultimo llega el domingo de resurrección, día feliz en el que nos sentimos todos purificados y celebramos con alegría e ilusión su triunfante resurrección.

 Esta Semana Santa, tenemos la gran suerte que es la primera que celebramos con nuestro nuevo Papa Francisco I que ha traído a la iglesia un aire fresco de sencillez y de fraternidad que se extiende desde el vaticano a todos los confines de la tierra. Recemos por el como él nos ha pedido para que pueda realizar todos sus proyectos.

Con cariño Lali.

jueves, 7 de marzo de 2013

El adiós a Su Santidad Benedicto XVI.


Ya faltan pocos días para que comience la Semana Santa y ahora ha llegado el momento de que nos paremos a pensar y hacer un buen examen de conciencia para ver si todas aquellas promesas que habíamos hecho durante el tiempo de la cuaresma las hemos cumplido. Si es así, sentiremos una gran alegría y paz. Pero si al contrario hemos cumplido sólo alguna o en el último caso ninguna, no nos desanimemos, pues estamos aún a tiempo, quedan días para hacer el esfuerzo final, y sobre todo para sentir arrepentimiento y ganas de comenzar una nueva vida. Pongámonos delante de Jesús crucificado y pidámosle con humildad que derrame su gracia sobre nosotros y nos ayude a poder vencer todas nuestras tentaciones.

En estos días hemos asistido a la despedida de su santidad el Papa Benedicto XVI. ¡Qué gran ejemplo nos ha dado durante su pontificado! Pero especialmente durante estos últimos días de su ministerio Petrino con qué sencillez, santidad y humildad se ha ido despidiendo de cada uno de nosotros haciéndonos llegar con sus palabras sus últimos mensajes de amor a la Iglesia, de amor hacia los demás, de que seamos agradecidos por todos aquellos que nos ayudan y haciéndonos algunas recomendaciones tales como que no tengamos miedo de seguir a Jesús, que sintamos la alegría en nuestra alma de ser cristianos y que no la ocultemos a los demás, sino por el contrario que sepamos compartirla. Y luego su gran recomendación ha sido la oración, que recemos, que pidamos a Dios por todos y por cada uno de nosotros, por nuestros problemas y por el bien en general.

Ha pasado su Santidad durante su pontificado en la Iglesia como una persona humilde, sencilla y afable, cercana a todos, sin darse importancia teniendo una mente privilegiada. Durante estos días le hemos visto sorprendido de tantas muestras de cariño como le hemos demostrado los cristianos, pero no le hemos visto derramar una lágrima, y eso demuestra con la serenidad y la sencillez que ha aceptado que el paso que ha dado de renunciar a su pontificado es lo que Dios esperaba de él en este momento. Él dijo “no me voy a descansar y a hacer lo que me dé la gana, sino por el contrario a dedicarme a la oración y a escribir”. Él no se va a desentender de la Iglesia, pero desde su retiro él será la luz que nos ilumine y nos acompañe a todos. Ya en Castelgandolfo cuando había sido trasladado en el helicóptero y se asomó por última vez desde el balcón de su residencia para dar las gracias y bendecirnos a los allí presentes y a los que lo seguíamos por televisión dijo una frase que se me ha clavado en el corazón: que él ahora era un peregrino que comenzaba a caminar el último tramo de su vida. ¡Qué grandeza! ¡Qué significado tan profundo encierran estas palabras! Si pensáramos lo que él ha dicho, los que ya somos mayores y los jóvenes, pues nadie sabe el camino que nos queda por recorrer, debíamos ser conscientes en peregrinar por esta tierra para prepararnos a alcanzar la gloria cuando llegue nuestra hora.


Parábola de la higuera

El domingo pasado en la misa en el evangelio tocó la parábola de la higuera, y es muy significativa. Dice así:

Jesús les puso a sus discípulos esta parábola. Había un hombre que tenía unas viñas, y en medio de ellas había sembrado una higuera. Al pasar unos años la higuera creció, se hizo grande y frondosa, pero no daba frutos, y el dueño de la viña iba todos los años a recoger los higos de la higuera, y se encontraba que sólo había hojas. Entonces le dijo a su capataz:

-Mira, coge un hacha y corta esta higuera, que estoy cansado de esperar que dé frutos y está ocupando un sitio que puede ser ocupado por otra planta.

Al capataz le dio lástima y le dijo al dueño:

-Amo, espere un año más. Voy a cavar a su alrededor, voy a abonarla con estiércol a ver si así da frutos.

Y el amo consintió y le dijo:

-Un año de plazo doy. Si en un año no da lo que se espera de ella, será arrancada.


¿Esta parábola qué significa? Nosotros, las personas, representamos a la higuera, estamos cada uno en el sitio que nos corresponde. Y todos, por poco que sea, tenemos que dar frutos. Si no lo hacemos nos vemos como la higuera, que la querían arrancar de la huerta. Pero el capataz simboliza a los sacerdotes y a las buenas personas que durante nuestra vida nos ayudan y nos reconducen y por eso labran la tierra a nuestro alrededor y somos fertilizados con la palabra de Dios. Si con todas estas cosas que Dios pone a nuestro alcance no somos capaces de hacer el bien a los demás y dar el fruto que se espera de nosotros, no somos dignos de estar ocupando este lugar en la Tierra.


Oración a San Antonio para recuperar las cosas perdidas

El otro día le dije a Marisa, una joven que tengo en mi casa que me ayuda y me cuida, que cogiese el libro de oraciones antiguo que era de mi abuela para que me buscara en el índice una oración a San Antonio de Padua, pues no sabía si estaría en el libro. Y cuál fue mi sorpresa que encontramos la oración que mi abuela y mi padre siempre rezaban cuando se perdía algo de importancia y no se podía encontrar. Le llamábamos y le decíamos:

-Papá, reza el responso a San Antonio, que todos nos ponemos a buscar lo que se ha perdido.

Y él comenzaba a rezar la oración, a rezar un padrenuestro y un avemaría y echaba en el cepillo de la iglesia una pequeña limosna. Y aunque no os lo creáis siempre aparecía lo que buscábamos. Por eso al encontrar la oración he querido compartirla con todos vosotros, para que la recéis con la misma fe que lo hacían ellos. Aquí a continuación os la pongo:

Si buscas milagros, mira
muerte y error desterrados,
miseria y demonio huídos,
leprosos y enfermos sanos.

El mar sosiega su ira,
redímense encarcelados,
miembros y bienes perdidos
recobran mozos y ancianos.

El peligro se retira,
los pobres van remediados;
cuéntenlo los socorridos,
díganlo los paduanos.

El mar sosiega su ira, etc.

Gloria al Padre, Gloria al Hijo,
Gloria al Espíritu Santo...

El mar sosiega su ira, etc.

Ruega a Cristo por nosotros,
Antonio glorioso y santo,
para que dignos así
de sus promesas seamos. Amén.


Amigos, espero que Dios nos bendiga, nos dé salud, alegría y paz y que celebremos con fervor los misterios de la Semana Santa. Hasta la próxima vez. Con cariño: Laly.

jueves, 21 de febrero de 2013

La tristeza.


Queridos amigos,

he tardado en escribiros porque he estado un poco malilla, pero ya me encuentro un poquito más restablecida. Hoy quiero que meditemos sobre la tristeza.

La tristeza es un sentimiento, un estado de ánimo, que se apodera de nosotros poco a poco y nos va haciendo cada vez más infelices. ¿Qué nos produce el estar tristes? ¿Cuáles son las causas?

Las causas son muchísimas. Tantas y variadas como gotas de lluvia o arenas de la playa. Pero he pensado en resumir en algunos grandes grupos las más comunes. Tales son como el sentirnos que hemos aparcado a Dios de nuestra vida y eso nos va haciendo cada vez más infelices. Otras causas son la soledad, la enfermedad, la vejez, el sentirnos abandonados y ver que todas las cosas por las que hemos luchado en nuestra vida no salen como nosotros habíamos pensado. Eso nos hace que nos sintamos fracasados y derrotados. Yo pienso que se me figura la tristeza como un pozo profundo y oscuro al que vamos cayendo paulatinamente sin darnos casi cuenta hasta que tocamos el fondo. Y entonces, si miramos hacia arriba vemos que el brocal del pozo se ha convertido en un círculo tan pequeño que apenas entra la luz, y pensamos “¿cómo puedo salir de aquí? ¿qué tengo que hacer para vencer este estado de ánimo?”. Imaginemos que del brocal del pozo de pronto descienden una escalera que llega hasta nuestros pies. La vemos tan alta y tan difícil de subir, pero tomamos la decisión de subir el primer peldaño. Ese es el más difícil, el saber reaccionar y poner nuestro empeño en vencerla. Y así, con esfuerzo y sin darnos cuenta, vamos subiendo con trabajo peldaño a peldaño hasta que de pronto un rayo de sol nos baña la cara y la luz radiante del día nos envuelve. Miramos hacia arriba y ya el pequeño agujero se ha convertido en un círculo grande y esperanzador. Sin darnos cuenta introducimos la mano en nuestro bolsillo y nos encontramos con un pequeño crucifijo, lo apretamos entre nuestros dedos y como por arte de magia este crucifijo se hace grande y está al lado del pozo. Cuando llegamos hasta arriba vemos a Jesús con la cabeza reclinada sobre sus hombros y mirándonos fijamente se sonríe, y sentimos en nuestro corazón que nos habla y nos dice: “no tengáis miedo, ¿no veis mis brazos abiertos? Aquí os espero para abrazaros, consolaros y protegeros. Mirad, vamos a hacer un trato: poned a mis pies todos vuestros pesares, todas vuestras frustraciones y todo vuestro sufrimiento, y dejad que yo os consuele”. En ese momento sentiremos una gran paz en nuestro corazón y unas ganas infinitas de vivir y de disfrutar de la vida.


La purificación de la virgen y la presentación del niño en el templo.

El mes de febrero. Este es el mes más corto del año, pero no por eso menos importante, pues su santoral está lleno de grandes santos y de dos importantes fiestas de la virgen. En él celebramos la festividad de Fray Leopoldo de Alpandeire, gran santo, humilde y dedicado toda su vida a postular por las calles de Granada pidiendo limosna y atendiendo a todos los pobres y enfermos, y siempre terminaba la conversación cuando hablaba con alguno de ellos diciéndoles: “rezad tres avemarías a la Virgen María”, pues era un santo muy mariano.

También celebramos en este mes la festividad de la Virgen de Lourdes, cuando se le apareció a Bernadette Soubirous en 1858 en una gruta, y allí hablaba con la niña y le decía que rezara el rosario por la conversión de los pecadores. Al principio nadie la creía, pero después de mucho sufrimiento y grandes milagros que hizo allí la virgen empezaron todos a darse cuenta del milagro que allí se producía. Y desde entonces son multitud de peregrinos y enfermos los que acuden a bañarse en las aguas del río que Bernadette desubrió a través de la Virgen.

Otra de las grandes fiestas del mes de febrero es la purificación de la Virgen María y la presentación del niño Jesús en el templo. Esta fiesta de gran importancia para la iglesia se celebra el día 2, y coloquialmente se la denomina la candelaria, fiesta de candelas y de luz, de gran significado religioso. Las candelas, el fuego que todo lo purifica, y la luz, que representa a Jesús iluminando el mundo.

Siguiendo la tradición de Moisés de que todo varón primogénito fuese presentado en el Templo, aquella mañana muy temprano la sagrada familia se dirigió hacia él. San José en una de sus manos llevaba una pequeña jaula con dos tórtolas para ofrecerlas en el templo, y en la otra mano un cirio encendido. Y María, la santísima madre de Dios, con su manto cubriéndole su cabeza, hombros y cuerpo, arropaba al niño Jesús contra su corazón. Y así felices entraron en el Templo. Pero en la puerta, en las escalinatas se encontraron con un anciano sacerdote llamado Simeón. Y al verlos subir dirigió su mirada al cielo e hizo la siguiente oración: “Dios mío, ya puedes disponer de la vida de tu siervo, pues me has concedido la gracia de ver a tu hijo, el Mesías”.

Y dirigiéndose a María le dijo: “una espada de dolor atravesará tu corazón”. Con estas palabras le pronosticó a la virgen el sufrimiento que padecería por su hijo.

Otra de las grandes fiestas de la Iglesia es el miércoles de ceniza, día en que comienza la cuaresma. En ese día el sacerdote al hacernos una cruz con los óleos mezclados con las cenizas en nuestra cabeza nos anima y nos dice: “arrepentíos y convertíos”. O también: “polvo eres, polvo serás y en polvo te convertirás”.

Este espacio de tiempo de la cuaresma, como su nombre indica, son los cuarenta días anteriores a la festividad de la pascua de resurrección. Aquí conmemoramos los cuarenta días que estuvo Jesús en el desierto ayunando antes de comenzar la pasión. Allí fue tentado tres veces por el maligno. La primera diciéndole que convirtiera las piedras en pan, pues Jesús sentía hambre. La segunda llevándolo a lo alto de un monte y ofreciéndole todos los reinos y riquezas de la tierra si le adoraba. Y la última le subió al alero del Templo y le dijo “tírate, que tus ángeles te cogerán y tus pies no tocarán el suelo”. Entonces Jesús le contestó: “apártate, satanás, que sólo a tu Dios servirás”. Con estas tres tentaciones nos quiso dar ánimo Jesús para que con su ayuda seamos capaces de vencerlas.

En este mes se ha producido un hecho histórico, pues hemos conocido la renuncia del Santo Padre Benedicto XVI a la silla de San Pedro al no verse capacitado por motivos de salud y no tener fuerzas suficientes para cumplir perfectamente su ministerio.

Cuánto sufrimiento, cuánta angustia, cuántos ratos de oración de día y de noche habrá sentido el Santo Padre hasta tomar esta decisión. En su soledad a mí se me representa a Jesús en la oración en el huerto, cuando estaba solo de rodillas rezando a su padre Dios diciéndole: “Padre, si es posible, aparta de mí este cáliz”. Pero luego decía: “Pero no se haga mi voluntad, sino la tuya”. Todos los motivos que el Papa haya tenido para tomar esta decisión sólo Dios y él lo saben. Ahora la gente dice que se están cumpliendo las profecías de San Malaquíaas, pero nosotros los cristianos, que tenemos fe, sabemos que cuando él ha tomado esa decisión, es la correcta. Y lo que tenemos que hacer es rezar para que alcance la paz y sepan los cardenales elegir al Papa que más convenga en este momento para la Iglesia.

Amigos, hagamos que esta cuaresma sea la cuaresma de nuestra vida. Que intentemos quitarnos todas nuestras faltas y corregir nuestros errores para celebrar con gozo y alegría la Pascua de Resurrección. Hasta la próxima vez, con todo cariño: Laly Maíz.

viernes, 25 de enero de 2013

La Santa Misa.



El poder de las palabras

La gracia de poder comunicarnos a través de las palabras es un don que recibimos de Dios cuando fuimos creados.

Al principio, de la garganta del hombre salían unos ruidos desagradables y guturales. Pero poco a poco al pasar los años el hombre aprendió a modular su voz y se dio cuenta de que podía formar palabras. Las primeras fueron cortas y luego se fueron alargando. Y así, sin darse casi cuenta, empezó a poner nombre a todas las cosas que le rodeaban y a demostrar sus sentimientos ante sus congéneres, bien de alegría o tristeza o de valor o de terror.

Las palabras antes de pronunciarlas o leerlas las tenemos en nuestra cabeza. Son algo intangible que no tienen forma ni color ni olor. Yo me las imagino como un chorro de agua fresca que cae de una fuente y según en el recipiente que las pongamos, ya sean cubos, una jarra, un botijo, van cogiendo la forma del sitio donde están. Así poco a poco se ha ido formando el lenguaje. Cuando alguien nos habla debemos estar atentos, pues esas palabras que nos dicen se nos apegan a nuestro cuerpo, y con ellas podemos hacer el bien o el mal. Son muy poderosas, un arma de doble filo. Si las empleamos para el bien darán paz, sosiego, felicidad y consuelo. Pero si las empleamos para hacer daño causaremos la muerte y la desolación a las demás personas.

La palabra coge su máxima dignificación cuando el hijo de Dios se encarnó en el vientre de la sagrada Virgen María y en el Ángelus rezamos diciendo:

"Y el Verbo de Dios (el ser y la palabra) se hizo carne y acampó entre nosotros para salvarnos".

 Desde este momento, desde que Jesús nació hasta que comenzó su vida pública escuchamos sus palabras y su doctrina enseñándonos el camino que tenemos que seguir para alcanzar la vida eterna. Él dijo palabras de vida eterna, hizo milagros con su palabra, curó a los enfermos y a los ciegos, echó los demonios de los cuerpos de los que los padecían, resucitó a los muertos, y hasta en el último momento de su muerte en la cruz nos dijo palabras de perdón y nos encomendó a la Virgen como nuestra madre.

Os voy a contar un acto que hizo el Santo italiano llamado Fray Filippo Neri. Nació en Florencia y toda su vida la dedicó a recoger de la calle a muchachos y a jóvenes que vivían en la más absoluta miseria. Estaban abandonados por todos y sólo vivían del pillaje. Él, en su afán de redimirlos, empezó a recogerlos y a formar unas escuelas en las que empleó todo su tiempo en educarlos, enseñarles un oficio y darles de comer. Su vida fue muy azarosa porque era incomprendido por su familia y los sacerdotes que lo redeaban. Un día se enteró que uno de sus chicos había levantado una terrible calumnia sobre otro compañero. Arrepentido viendo el daño tan horrible que había causado el chico fue a confesarse con el Santo. Éste le perdonó, pero le puso la siguiente penitencia:

-Mira, ve a la ciudad donde has levantado la calumnia, coge una gallina y me la traes aquí andando para hacerme cuando llegues con ella un caldo. Pero con una condición: que durante el trayecto vengas desplumando la gallina sin pararte.

El joven se quedó sorprendido de lo que le decía y pensando que le iba a poner un castigo grande se fue satisfecho para hacer lo que le había mandado. Al otro día se presentó con la gallina y le dijo:

-Fray Filippo, aquí tienes la gallina. Voy a hacerle el caldo.

Pero entonces el Santo le contestó:

-Ahora vuelve a la ciudad donde saliste y ve recogiendo todas las plumas que fuiste tirando por el camino.

El muchacho le dijo que eso era imposible, pues el viento las había volado y no encontraría ninguna. Entonces el Santo le dijo:

-¿Te das cuenta de lo que te quiero decir con esto? Esas plumas que ya no se sabe donde están y hasta donde han llegado son como las consecuencias de la calumnia. La persona que levanta una calumnia, aunque luego se arrepienta, hace un daño irreparable, pues no se sabe las personas que la han oído y hasta donde ha llegado.

Amigos, aprendamos a ponernos un candado en la boca para no ofender con nuestras palabras a nadie, sino por el contrario seamos sensibles y ayudemos a todos los que podamos.


La Santa Misa

Los cristianos tenemos la obligación de ir sábado o domingo y días de fiesta de guardar a oír la Santa Misa; pero tenemos que cambiarnos esta idea de obligación y sustituirla por un acto de amor y de alegría.

La misa se forma principalmente de dos partes. La primera, la Palabra, en la que están las lecturas y el evangelio. Y la segunda, en la que está la consagración y la comunión. Vayamos todas las semanas con ilusión a la iglesia, vistámonos de limpio, peinémonos y perfumémonos y vayamos al encuentro de Jesús como el mejor amigo que podemos tener.

En los minutos previos hasta que empieza la Santa Misa hablemos a Dios, contémosle todas las cosas buenas o malas que nos han sucedido durante la semana. Arrepintámonos de nuestras faltas y pecados y prometámosle que la semana próxima cuando volvamos le traeremos una nueva ofrenda o un nuevo sacrificio o una corrección que hayamos hecho en nuestra vida.

Muchas veces cuando era joven me distraía y no prestaba la suficiente atención a las lecturas. Pero de unos años para acá pongo todos mis sentidos en oírlas, pues la verdad es que son maravillosas. La primera lectura siempre nos relata historias del antiguo testamento, de los profetas o del libro de los reyes o de los proverbios. La segunda lectura por el contrario nos narra los hechos de los Apóstoles, cuando después de Jesús subir a los cielos y venir el Espíritu Santo sobre ellos, ellos comenzaron la evangelización de los pueblos gentiles y paganos. Muchas de las lecturas son en forma de cartas que se escribían entre sí para darse ánimos y no desfallecer ante tantos problemas y dificultados, y otras veces para contar con alegría sus logros.

Y después de ellas viene el evangelio. En esta parte oímos o leemos la palabra de Jesús, todas sus enseñanzas y parábolas. Este es el libro más importante jamás escrito, pues es la palabra de Dios a los hombres.

Y ahora llegamos al momento cumbre de la misa: la consagración y la comunión. Si fuéramos realmente conscientes del gran milagro que en ese momento se produce en el altar nos arrollidaríamos y pondríamos nuestra frente en el suelo sin atrevernos a levantar nuestros ojos. Eso les pasó a dos de sus discípulos favoritos cuando los llevó a lo alto del monte Tabor y allí Jesús se transfiguró y les mostró su gloria.

 Con la sagrada comunión debemos empaparnos de la gracia de Dios como si pusiéramos una esponja en agua que se llena y al cogerla con la mano chorrea y se derrama. Éso tenemos que hacer nosotros: llenarnos de su gracia y saber derramarla sobre todos los que nos rodean.

Os voy a contar lo que para mí es el momento más feliz de toda la semana. Los domingos por la mañana me levanto muy temprano, me preparo y en mi cuarto, a oscuras y sin hacer ruido para no molestar a los que me rodean, me siento en un silloncito delante de mi mesilla de noche donde tengo una radio y allí, a las 8:15 de la mañana conecto con radio nacional, que retransmite la Santa Misa para los ancianos y los enfermos. Amigos, no hay nada que me dé mayor alegría que estar yo ahí solita escuchando la palabra de Dios. Es el acto más íntimo que puedo tener con Jesús. A Él le cuento mis tristezas o mis alegrías, mis preocupaciones. Pero al final cuando termina la misa me siento en paz.

Amigos, no os olvidéis de rezar por todos los demás, por todas nuestras familias y por todos los miembros de este blog, y especialmente por una persona que me escribió pidiendo oración por su hijo, que estaba preso en Estados Unidos.

 Sin más espero poder escribiros prontamente. Con todo mi cariño, Lali.

sábado, 5 de enero de 2013

La Navidad.


Queridos amigos internautas, hoy os quiero escribir como rezo la oración del Ángelus, os invito que si os gusta pareis todos los días dos minutos a las 12 del medio dia para honrar a María y alabarla durante esta oración.

El angel del Señor anuncio a Maria, y concibió por obra y gracia del espíritu santo. Dios te salve maria, hija de dios padre, purifica nuestros pensamientos, llena eres de gracia el señor es contigo, bendita tu eres entre todas las mujeres y bendito es el fruto de tu vientre, Jesus. Santa maria madre de dios, ruega por nosotros pecadores ahora y en la hora de nuestra muerte, amen.

- He aquí la esclava del señor, hágase mi según tu palabra.

Dios te sale María, madre de dios hijo, purifica nuestras palabras, llena eres de gracia, el señor es contigo, bendita tú eres entre todas las mujeres y bendito es el fruto de tu vientre Jesús. Santa María madre de Dios ruega por nosotros pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte amen.

Y el verbo de Dios se hizo hombre, y habito entre nosotros para salvarlo.

Dios te salve María, esposa de dios espíritu santo, purifica nuestras obras y deseos, llena eres de gracia, bendita tu eres entre todas las mujeres y bendito es el fruto de tu vientre Jesús. Santa María madre de Dios, ruega por nosotros pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte amen.

- Ruega por nosotros santa madre de Dios para que seamos dignos de alcanzar y gozar de las promesas de nuestro señor Jesucristo amen.

- Derrama señor tú gracia sobre nosotros que por el anuncio del ángel hemos conocido la encarnación de su hijo, para que por su pasio0n y su cruz lleguemos a alcanzar la gloria de la resurrección, por nuestro señor Jesucristo amen

En la iglesia celebramos la festividad de cada uno de los santos, y esa fecha esta escogida por el día de su muerte, sin embargo, tan solo hay tres personas que celebramos su fiesta en el día de su nacimiento, estas son:

El 12 de septiembre: día del nacimiento de la Virgen María.

El 23 de junio: nacimiento de san Juan Bautista, el santo mas grande e importante de la iglesia, él fue el elegido, pues fue el precursor de Jesucristo, él allanó los caminos y predicó la llegada del Mesías.

24 de diciembre: Nacimiento del Mesías, Jesús, hijo de Dios.


La Navidad.

¡Ya es 24 de Diciembre! Noche bendita, santa y mágica, donde las familias nos reunimos alrededor de una mesa, para celebrar el nacimiento de Jesús, no existe ningún rincón en el mundo, ya sea en las profundas selvas o en la Antártida, o en multitud de países o pueblos que no nos reunamos en espíritu para celebrar la Navidad. Noche de alegría y de buenos sentimientos, unos hacia otros.

Esta noche, estábamos cenando en familia, mis hijos y mis nietos, todos felices, aunque nos faltaba la compañía de una de mis hijas y su familia, pues estaban en casa de su suegra, cuando una de mis hijas dijo: Voy a leer unas palabras que he escrito para celebrar la Navidad, nos quedamos todos en silencio, oyéndola, y fue tan bonito lo que escribió que os lo dejo a continuación.

Adoro la Navidad. Soy una de esas personas que el ``Espiritu Navideño´´ le invade por estas fechas. Mis padres, en especial mi madre, me eseñaron a amarla y a entenderla, pero no desde un punto de vista comercial, sino desde el otro lado, el lado de la caridad, generosidad y el recuerdo de los más desfavorecidos.

Veo a mi madre con 74 años, invidente y me admira la ilusión que pone en estas fechas. Cuando vamos a verlo lo primero que pregunta es:

-¿Habeis puesto ya el Portal?

- No mamá, lo voy a poner este puente, Álvaro no tiene colegio, y asi lo ponemos juntos, como todos los años.

- Muy bien, yo lo voy a poner mañana.

Y como todos los años, sacará todas las figuritas, casitas, pastores, animales, y un largo etc, que guatda celosamente año tras año, y con nuestra ayuda, le podremos en Belen como ella quiera, pues ningún año se puede repepetir, eso dice.

Me encanta la Navidad, y tengo la suerte de tener a mi familia conmigo. Pero recuerdo a las muchísimas personas que teniéndola, están solas; o aquellas a las que se les ha ido un padre, un amigo, un hijo, un abuelo, un hermano, un primo, etc; o a las que están enfermas; o a las que ni siquiera saben lo que es la Navidad, o que aun sabiéndolo, tienen otras preocupaciones mayores, como sobrevivir.

No entiendo a las personas que aun teniéndolo todo dicen que la odia, que les derpime, que es un rollo comercial, ¿es un rollo comercial preocuparse por el vecino para que no este solo?; ¿es aburrido ver una sonrisa en un niño que nunca ha tenido un regalo de Reyes?; ¿es deprimente saber que todos podemos hacer algo bueno por alguien que lo necesita?

La Navidad nos ayuda a hacer examen de conciencia, a reflexionar sobre nuestras vidas, a valorar lo que realmente importa, gastar dinero sin control o atiborrarnos de comida.

La Navidad es tener paciencia con nuestras parejas, con nuestros hijos, no ser tan exigente con los demás, no criticar tanto, ser humildes, generosos, estar con las personas que nos necesiten, dar aquellos abrazos que nos guardamos simplemente por vergüenza, es tomarnos un café con aquel amigo que nos lo ofreció y no le dimos importancia, es saber dar las gracias a tiempo, es valorar a todos aquellos que nos han ayudado simplemente porque nos quieren, y tantas y tantas cosas.

Pero sobre todo la Navidad para mi es DAR TODO SIN ESPERAR NADA A CAMBIO, DARLO POR AMOR.

Es verdad que así deberíamos ser todo el año, pero si así fuera, la Navidad, dejaría de existir, todos seríamos ángeles, y sabemos que eso es imposible, como seres humanos que somos.

Amo la Navidad, y espero transmitírselo a mis hijos, y el a los suyos.

CON TODO MI CORAZÓN OS DESEO UNA FELIZ NAVIDAD A TODOS .

Mª del Mar

Amigos, dentro de unos días, habrá pasado la fiesta de los Reyes Magos y llega la hora de desmontar el Belén y el árbol de Navidad, con cuando cariño y cuidado vamos guardando las figuras, limpiándolas el polvo y metiéndolas en cajas hasta el año que viene, y siempre dejo para el final la figura del misterio, el ultimo de todos el niño Jesús, le beso, le rezo y le pido. Niño Jesús, danos salud y gracia para poder un año mas montar tu Belén y tu árbol y celebrar con gozo y alegría tu nacimiento junto con mi familia.

Nos ha llegado el momento de cumplir todas las promesas que hemos hecho para el nuevo año, todos los buenos deseos de ser mejores, hagámoslos realidad, que procuremos que la Navidad continúe durante todo el año en nuestro corazón, y no la dejemos aparcada solo para unos días, amigos con este espíritu navideño os deseo lo mejor para cada uno de vosotros.

Con todo mi cariño Lali.