jueves, 6 de diciembre de 2012

Felicitación navideña. Diario de mi último embarazo.


Nuestra Señora del buen parto y la buena leche          

Queridos amigos internautas, hoy quiero compartir con vosotros un pequeño diario que escribí hace 33 años cuando estaba embarazada de mi quinto y último hijo.

Por problemas del embarazo, tuve que ser hospitalizada en el Hospital Civil de Málaga cerca de 3 meses.

Durante esos meses de tristeza y sin sabores, tuve que adaptarme a esta nueva situación. Mi habitación era muy pequeña. Tenía un armario, un lavabo, una mesita, una ventana y lo único que era grande era la cama. A través de la ventana veía los montes de San Antón, un pedazo de cielo y a lo lejos unas casa que de noche se iluminaban.

Mi ánimo se puso por los suelos de estar allí sola y al mirar el trozo de cielo si estaba yo un poco más alegre lo veía yo de un azul tan radiante y claro como el color del manto de la Purísima, pero si estaba triste, al igual que mi alma , el cielo cambiaba y se ponía gris. En los días de gran soledad y tristeza, cuando de mis ojos brotaban las lágrimas a raudales y rodaban por mis mejillas, el cielo se ponía tan oscuro y negro que derramaba la lluvia y se deslizaba por el cristal de mi ventana.

Amigos ya estamos en Adviento. Esta época maravillosa del año en que todos nos preparamos nosotros y nuestros hogares para celebrar la navidad. Durante esta época del año, todos queremos ser mejores e intentamos que reine la armonía en nuestros hogares y preparamos nuestra alma para limpiarla de todo pecado para celebrar con júbilo la noche de noche buena.

Durante el tiempo que estuve en el hospital empecé a escribir el diario que luego os pongo. En él escribía todo lo que me sucedía a diario. He creído oportuno contaros esto para que todas vosotras que estéis ahora en cinta o lo habéis estado, recordéis vuestros pensamientos y diálogos que tuvisteis con vuestros hijos antes de nacer. Quiero que esta sea mi felicitación de navidad y desearos que al igual que reinaba la paz y la felicidad en aquel pesebre cuando nació Jesús, esa misma felicidad se traslade a todos vuestros hogares y todos nos arrebujemos alrededor de María y José contemplando al niño.

A continuación os escribo el diario espero que os guste y que paséis unas felices fiestas.

> Pulsar aquí para descargar el libro <


viernes, 16 de noviembre de 2012

Hágase tú voluntad así en la Tierra como en el cielo.


Queridos amigos internautas:

He decidido que podíamos desmenuzar y buscar el significado de las frases que rezamos en el Padre Nuestro 'Hágase tú voluntad en la Tierra como en el Cielo'.

¿Que nos quiere decir Dios con estas palabras? ¿Qué significan para nosotros? ¿Qué espera Dios de nosotros?

Si pensamos, nos daremos cuenta que es muy difícil cumplir con la voluntad de Dios, ¡Que fácil si tuviésemos un teléfono directo con Él y le preguntásemos en cada momento de nuestra vida lo que Él espera de nosotros!, pero nosotros tenemos un teléfono que hay que saber buscarlo, y para encontrarlo lo primero que nos hace falta es buscar el silencio, apartarnos del mundanal ruido y escuchar. Al principio no oiremos nada, pero cuando nos acostumbremos a meditar nos daremos cuenta que nuestro teléfono es nuestra alma y el cable con el que estamos unidos a Dios es la oración, poco a poco averiguaremos a comprender lo que Él espera de nosotros.

Nos damos cuenta que Dios no quiere de nosotros que hagamos cosas heroicas y difíciles, eso Él lo deja para los elegidos; pero no por eso pensemos que Dios nos abandona y nos olvida, pues todos somos la gran multitud de personas que vivimos en la Tierra y formamos la Iglesia. Cada uno de nosotros somos irreemplazables, todos somos una pieza que encaja perfectamente en el engranaje de la vida, y hace que todo funcione a un ritmo adecuado.

¿Cómo podemos realizar la voluntad de Dios?

Es fácil, si cada uno de nosotros cumplimos con nuestra misión en la Tierra, bien sea el ama de casa cuidando de sus niños y de su familia, o el obrero en la fábrica, los empleados en la oficinas, el labrador que dobla su espalda sembrando y cultivando el fruto, o el medico que nos cuida y cura, o los pescadores que desafían el peligro arriesgando sus vidas para conseguir una buena pesa. Todos los trabajos son dignísimos desde el más humilde de todos al mas principal, y el misterio para realizar esto es que tengamos el convencimiento de ver el rostro de Cristo en cada una de las personas que nos rodea, ¿Cómo limpiaríamos nuestra casa o plancharíamos nuestra ropa si supiésemos que Jesús vendría a nuestra casa? Seguro que nos esmeraríamos y procuraríamos que todo estuviera perfecto para agradarle, y así en su trabajo cada uno pensando que estaba sirviendo a Dios.

Cuando nos falten las fuerzas, dirijámonos a Jesús con la oración y digámosle: Padre mio ten misericordia, no te olvides de nosotros, perdónanos, solos no podemos caminar, necesitamos de tu ayuda para cada día te amemos mas y cumplamos con tu santa voluntad con alegría.

Hace unos días en la Santa Misa hubo una lectura que hablaba de dos viudas, ellas si supieron cumplir con la voluntad de Dios, os lo voy a explicar.

Antiguamente las viudas eran las ultimas personas mas abandonadas por la sociedad, pues le faltaba el amparo del hombre, ahora os relato la primera lectura:

Llegaba el profeta Ezequiel a la entrada de un pequeño pueblo, venia cansado y hambriento, entonces vio a una viuda que recogía un poco de leña, se dirigió a ella y le dijo: Mujer, dame una jarra de agua, y cuando la mujer se iba para traérsela, le dijo: y un trozo de pan que tengo mucha hambre, la mujer al oír esto se volvió y le dijo: Mira estaba recogiendo esta poca leña para amasar un panecillo para mi hijo y para mi con un resto de harina que tengo en la orza y un poco de aceite para comérnoslo, y luego morir, entonces el profeta la miró con ternura y le dijo: Ve hazlo pero primero tráeme a mi el mio y luego comer tú y tu hijo, y así lo hicieron, Dios premió a la viuda por medio del profeta, y nuca la harina se terminó ni el aceite en la botella.

El segundo caso fue que estaban Jesús y sus discipulado en la puerta de la sinagoga y veían como por la plaza andaban los escribas del templo, que eran personas orgullosas y llenas de oropeles, que en vez de servir al pueblo de servían de él sacándole el dinero para su provecho.

Entraron en la sinagoga y se pusieron delante del arca de las ofrendas, y veían como la gente echaba su limosna, y entonces reparo en una pobre viuda que con una pequeña moneda en su mano la echó en el arca, entonces Jesús se dirigió a sus discípulos diciéndoles: Mirad, esos dos reales que ha echado la pobre viuda, es la que ha echado mas dinero de todos de aquí, porque la gente ha echo de lo que sobra, sin embargo ella ha echado de lo que le faltaba.

Que dos grandes ejemplos nos han dado estas dos viudas, ellas han sabido cumplir con lo que Dios esperaba de ellas lo han hecho con sencillez, si egoísmo alguno confinado en la Divina Providencia.

Amigos, a ver si a partir de ahora todos nos esforcemos en buscar el rostro de Cristo en todos los demás para cumplir con su santa voluntad.

Hasta la semana que viene si Dios quiere.

lunes, 5 de noviembre de 2012

Santo Domingo de la Calzada: Vida y Milagros


Noviembre. Mes en que recordamos, rezamos y visitamos a nuestros más queridos difuntos.

El otoño nos ha llegado. Los días son más cortos. La luz es más tenue y la suave lluvia y el frío nos empiezan a acompañar. Algunos árboles nos muestran su más cruda desnudez en ramas y troncos. Y por el contrario otros cambian el verde follaje de sus hojas y se visten de vivos colores en tonos amarillentos y rojizos que dan a nuestros campos y jardines un ambiente melancólico. El olor a las castañas asadas perfuma nuestras calles y al caminar sentimos bajo nuestros pies el leve crujido de hojas secas que forman una leve alfombra.

Queridos amigos internautas,

en este ambiente de relax he recordado la figura de Santo Domigo de la Calzada, vida ejemplar y de grandes milagros. Santo Domingo era un hombre de pocos estudios pero muy inteligente, de grandes virtudes que lo envolvían, como por ejemplo la sencillez, la humildad, la pureza y la honestidad, el espíritu de trabajo, la abnegación... en una palabra: dedicó toda su vida al servicio de los demás, fue un gran santo.

Sobre tantas virtudes hay dos que para mí destacan de una manera especial. Son la sencillez y la humildad, dos palabras con sentido distinto pero que en él se complementaban perfectamente. Hombre sencillo, no le daba importancia a ninguno de los actos que realizaba, ni a las grandes empresas que realizó huyendo siempre de alabanzas y de lisonjas. Siempre él todo lo hacía de una manera sencilla y humilde. Esta era otra de sus grandes virtudes. Él supo realizar en su persona todas las enseñanzas que Jesús dijo a sus Apóstoles cuando les decía “sed humildes como yo soy con vosotros”, “el que quiera ser el primero, que sea el último”, “aquí hemos venido a servir y no para que nos sirvan”. Y he recordado la parábola del banquete cuando entraban todos los convidados a la sala para celebrar la boda y había algunas personas que se colocaban en los primeros puestos y se exponían a que el dueño de la casa los levantase y les dijese “poneros más para atrás que estos asientos están reservados para gente más importante y principal” y tener que pasar la vergüenza de cambiarse de sitio. Por el contrario si nos sentamos al final de la sala, al vernos, el dueño de la casa vendrá y nos dirá: “amigo, este sitio no te corresponde. Ven aquí a mi lado”.

Otro gran ejemplo de humildad nos dio Jesús la noche de jueves santo después de instituir la Sagrada Eucaristía cuando cogió una palangana llena de agua y una toalla y empezó a lavarles los pies a los discípulos. Con este signo quiso decirles Jesús que el que se humilla será ensalzado, y que no tengamos reparo en servir a los demás. Y que esta agua purificadora al lavar los pies significaba que lavaba nuestra alma.

Yo sabía de la existencia del Santo, pero de una manera vaga, sin saber toda su historia. Pero iba yo de viaje con mi marido por tierras riojanas cuando llegamos a la ciudad de Logroño. Al ser domingo fuimos a una preciosa iglesia a oír misa. Y cuando estábamos sentados en el banco oímos el canto de unos gallos y el cacarear de unas gallinas dentro de la iglesia. Nos miramos sin comprender nada y a los pocos minutos se volvió a repetir. Los gallos volvieron a cantar. Entonces yo le dije a mi marido “esto es que se han colado en la iglesia unos gallos y gallinas”, pero me extrañó que todo el mundo estaba quieto y nadie se sorprendía. Y al oír toda nuestra conversación, una mujer que estaba a mi lado nos dijo “en esta iglesia, en la cripta, está enterrado Santo Domingo de la Calzada, y en su honor, para conmemorar uno de los grandes milagros que hizo, siempre hay gallos y gallinas en la iglesia”. Y dijo: “miren a lo alto de esa columna y verán que hay una puerta y una gran jaula con gallos y gallinas. Desde que el Santo hizo el milagro están en la iglesia para recordarlo”. Y nos contó la historia que a continuación os pongo:

“Cuenta la tradición que entre los muchos peregrinos compostelanos que hacen alto en esta ciudad para venerar las reliquias de Santo Domingo de la Calzada, llegó aquí un matrimonio alemán con su hijo de dieciocho años llamado Hugonell, procedente de Ad Sanctos (Xanten en la diócesis de Münster, pero hasta 1821 del Arzobispado de Colonia).

La chica del mesón donde se hospedaron se enamoró del joven Hugonell, pero ante la indiferencia del muchacho, decidió vengarse. Metió una copa de plata en el equipaje del joven y cuando los peregrinos siguieron su camino, la muchacha denuncio el robo al Corregidor.

Las leyes de entonces (Fuero de Alfonso X el Sabio) castigaban con pena de muerte el delito de hurto y una vez fue prendido y juzgado, el inocente peregrino fue ahorcado.

Al salir sus padres camino de Santiago de Compostela, fueron a ver a su hijo ahorcado y, cuando llegaron al lugar donde se encontraba, escucharon la voz del hijo que les anunciaba que Santo Domingo de la Calzada le había conservado la vida. Fueron inmediatamente a casa del Corregidor de la Ciudad y le contaron el prodigio.

Incrédulo el Corregidor contestó que su hijo estaba tan vivo como el gallo y la gallina que él se disponía a comer.

En ese preciso instante el gallo y la gallina saltando del plato se pusieron a cantar.

Y desde entonces se dicen los famosos versos:

SANTO DOMINGO DE LA CALZADA
DONDE CANTO LA GALLINA DESPUÉS DE ASADA”

Amigos, cuando terminó la misa visitamos la cripta en la se encontraba la tumba del santo. Con gran devoción le rezamos y nos encomendamos a él. Espero que vosotros los que tengáis posibilidades de visitarlo lo hagáis, y los que no le recéis, pues es muy milagroso. Y ahora me despido amigos, hasta la semana que viene si Dios quiere, que nunca dejéis de rezar.

miércoles, 17 de octubre de 2012

¿Estamos preparados para ser generosos al aceptar lo que Dios quiere para cada uno de nosotros?


Queridos amigos internautas,

al pensar en este tema me ha venido a la memoria el pasaje evangélico en el que Jesús iba caminando con sus discípulos cuando se le acercó un joven, y postrándose ante él le dijo:

- Maestro bueno, ¿qué tengo que hacer para alcanzar el reino de los cielos?

Jesús se sorprendió ante esta pregunta y le dijo:

- Cumple con los mandamientos que Dios mandó a Moises (No matarás, No cometerás adulterio, No robarás, No mentirás, No dirás falso testimonio, etc.). Y sobre todo amarás a Dios sobre todas las cosas y a tu prójimo como a ti mismo.

El joven le respondió a Jesús:

- Maestro, desde niño cumplo con todos los mandamientos.

Jesús le sonrió y le dijo:

- Entonces te falta una cosa por hacer. Vende todo lo que tienes, repártelo entre los pobres y ven y sígueme.

Al oír esto el joven frunció el ceño y se retiró, pues era muy rico. Tomando de nuevo la palabra Jesús le dijo a sus discípulos:

- Mirad, es más difícil que entre un rico en el reino de los cielos que un camello pase por el ojo de una aguja.

Los discípulos se asustaron al oír esas palabras y preguntaron:

- Maestro, ¿es que ningún rico se puede salvar?

Y jesús respondió:

- No es que los ricos no puedan entrar en el reino de los cielos, sino aquellos que ponen su corazón y su empeño en acumular riqueza y no en dar buen uso de ella. Pues todas las cosas de la Tierra, ya sean oro o piedras preciosas, al final se enmohecen y al final se convierten en polvo. Pero todos aquellos que abandonen a su padre y a su madre, a sus bienes y lo dejen todo por mí recibirán mil veces más alegría y satisfacción en la Tierra y luego serán recompensados infinitamente en el cielo.

Pedro tomó la palabra y dijo:

- Maestro, nosotros todos lo hemos abandonado por ti, lo hemos dejado todo.

Entonces Jesús les dijo:

- Por eso sois mis elegidos.

Si desmenuzamos un poco este pasaje del evangelio nos damos cuenta de que muchos de nosotros estamos en la misma situación que el joven. Cumplimos con la ley de Dios pero nos falta ese punto de entrega, ese saber arrancar y tirarnos al vacío con la esperanza de que Dios nos recoja. Qué fácil es dar de lo que nos sobra. Lo difícil es poner una meta o una línea roja en que digamos “hasta aquí”, y suprimir todas las cosas inútiles y todas las vanidades que nos rodean, que nada más que sirven para estar cada día más cómodos y creernos que somos poderosos. Cuantas menos cosas tengamos más felices seremos. Y las que tengamos que nos sirvan para ayudar a nuestro prójimo y hacer el bien a los que nos rodean.

Con esto no quiero decir que vivamos renunciando a todo, pues eso es únicamente para los elegidos (los sacerdotes, las monjas y demás personas del clero). Pero si nosotros en la medida de nuestros posibles aceptamos el lugar que Dios nos ha puesto y cumplimos con la misión que a cada uno de nosotros se nos ha encomendado, serviremos a Dios alegremente y nos sentiremos plenos al habernos esforzado en cumplir su santa voluntad.


La Virgen del Pilar

En estos días se ha celebrado la fiesta de la virgen del pilar, la patrona de España. Y en ese mismo día la tradición escogió esa fiesta como el día de la hispanidad (la raza), y en esta fecha conmemoramos el descubrimiento del continente americano por un ser elegido, Cristóbal Colón, un navegante austero y valiente que en tres caravelas pequeñas y remando fueron capaces de descubrir el nuevo mundo.

Yo sé que en muchos países de hispanoamérica celebran este mismo día la fiesta de la hispanidad, y aunque muchas personas hablan diciendo que ha habido luces y sombras en el descubrimiento de América lo cierto es que fue la unión de unos grandes pueblos americanos con la vieja España. España llevó lo mejor que tenía aquí: la lengua, la cultura, la religión, la civilización, pues construyó todo lo mejor que pudo en América. Y a cambio el pueblo americano les entregó tesoros para que se siguiera realizando la gran obra.

El motivo de escoger a la virgen del pilar como patrona de España fue según cuenta la tradición que después de morir Jesús los discípulos se repartieron por el mundo llevando la palabra de Dios, y Santiago apóstol y un grupito escogieron venir a evangelizar a España (de ahí el Camino de Santiago hasta Galicia, donde murió y fue enterrado) y al llegar a Zaragoza estaban un poco desanimados, pues veían que no conseguían todo lo que querían. Entonces se produjo el milagro. La Virgen María en cuerpo mortal, pues todavía vivía, se les presentó subida en una columna y desde allí los animó y los reconfortó. En ese lugar hicieron una iglesia que hoy es una gran basílica donde está en lo alto de una columna la pequeña imagen de la virgen del pilar. Y mirad, por si alguno no ha ido a visitarla y alguna vez vais a Zaragoza a su basílica, hay un lugar en la columna donde está la virgen que todos los peregrinos que pasan la besan. Y cuántos millones de personas habrán besado esa columna de mármol que está hundida del desgaste de tantos labios que se han posado sobre ella.

El Papa el día 12 de octubre ha proclamado que este año sea el año de la fe, para que durante este año hasta el próximo octubre de 2013 recemos y nos esforcemos y pidamos cada día por tener más fe. Y ha nombrado a María madre de la iglesia.

Bueno amigos, podemos sacar hoy la tarea de no olvidar de rezar por todos los que formamos el blog y por nuestros semejantes, para que se vayan solucionando los problemas que tenga cada cual, para que nuestras familias tengan salud y que el trabajo no falte en ninguna casa. Seamos generosos para que cada día nos entreguemos más a Dios y cumplamos la misión que Cristo espera de cada uno de nosotros.

Con cariño, Lali.

martes, 9 de octubre de 2012

Ángeles y Arcángeles


Queridos amigos internautas: hoy he pensado que podíamos reflexionar sobre los ángeles y los arcángeles.

¿Quiénes son los ángeles? Los ángeles son espíritus puros creados por Dios desde el comienzo de los tiempos. Su misión es alabar, bendecir a Dios y cantar sus alabanzas al toque de trompetas. Además de esto, su misión también es servir de mensajeros o intermediarios entre Dios y los hombres. Todos nosotros estamos rodeados de ángeles aunque no los veamos. Ellos son hermosos y bondadosos y resplandecen como el sol. Los hombres a través de los siglos, los han representados con dos alas para darles movilidad. No obstante, a pesar de todos los que nos rodean, Dios nos ha puesto a cada uno de nosotros un ángel desde el primer momento en que abrimos los ojos en este mundo hasta el momento en que entregamos nuestra alma a Él. Este Ángel todos lo conocemos como el Ángel de la Guarda o Ángel Custodio. Él es quien nos protege y ampara en todos los momentos de nuestra vida. Si alguna vez pecamos y ofendemos a Dios, entonces nuestro Ángel Custodio con sus manos se tapa sus ojos y nos abraza y envuelve con sus alas para que recapacitemos. En el momento en que reconocemos nuestro pecado y nos arrepentimos, él salta, canta y baila a nuestro alrededor lleno de júbilo.

Los arcángeles son una categoría superior de los Ángeles. Ellos están directamente detrás de Dios. Los arcángeles que la Iglesia Católica reconoce son tres y son San Miguel, San Gabriel y San Rafael. Ellos tres son los mensajeros directos de Dios.


Arcángel San Miguel


Este arcángel fue el que al principio de los tiempos, cuando los cielos estaban llenos de ángeles hubo una revolución, porque la mitad de ellos pensaron que eran tan poderosos y hermosos que podían ser como Dios. Ellos iban acaudillados por Luzbel, el más hermoso de todos los ángeles. En ese mismo instante, San Miguel por mandato divino, extendió su espada y se abrieron los cielos y cayeron al abismo y ahí pasaron de ser ángeles a convertirse en demonios por toda la eternidad. Esa es la guerra que desde un principio hay del bien contra el mal.


Arcángel San Gabriel


De los tres arcángel es el más conocido pues a él le encomendó Dios la mas hermosa de todas las misiones que fue visitar a la Santísima Virgen María. Era una mañana de primavera llena de luz y flores por doquier, cuando el arcángel San Gabriel se presentó ante María y le dijo: “Dios te salve María, llena eres de gracia, el Señor es contigo, bendita tú eres entre todas las mujeres, y bendito es el fruto de tu vientre “. Al oír estas palabras María se ruborizó y le dijo que ella no conocía a varón alguno, a lo que el ángel le contestó: no temas María desde el principio Dios te hizo inmaculada y si tú quieres serás la madre del hijo de Dios, el Mesías prometido desde el antiguo testamento. El espíritu santo te cubrirá y engendrarás a un niño que será hijo del altísimo y le pondrás por nombre Jesús, a lo que María respondió: hágase en mí según tu palabra. En ese instante comenzó nuestra redención.

El arcángel San Gabriel también fue el que anunció a los pastores que había nacido el Mesías y también fue el que le habló en sueños a San José para que no repudiara a su esposa María por encontrarse en cinta y también le conto el milagro que Dios había hecho con ella.


Arcángel San Rafael


De acuerdo con el Libro de Tobías 5,4, Rafael fue enviado por Yaveh para acompañar a Tobías, hijo de Tobit, en un largo y peligroso viaje para conseguirle una esposa piadosa al joven. Ésta es Sara, quien había visto morir a siete prometidos debido a que un demonio, de nombre Asmodeo, estaba enamorado de la mujer y mataba al esposo en la noche de bodas.

En un principio Rafael se presenta como «Azarías, hijo del gran Ananías», pero al finalizar el viaje cura la ceguera de Tobit y se manifiesta como «el ángel Rafael, uno de los siete en la presencia del Señor».

Durante el viaje, da instrucciones a Tobías para pescar un pez, del que extraería las vísceras que usaría más tarde para alejar al demonio Asmodeo enamorado de Sara y curar la ceguera de su padre. Debido a esto, a Rafael se le considera protector de los novios o el noviazgo

Amigos a demás de todos los santos invisibles que nos rodean, entre nosotros hay muchas personas que son tan buenas y están dedicadas únicamente a ayudar a los demás y hacer el bien que decimos de ellas que son unos santos. Con esta idea os animo para que todos nosotros tomemos ejemplo de ellas e imitemos a los ángeles para que algún día puedan decir de nosotros que éramos unos ángeles.


Oración al Ángel de la Guarda

Ángel de mi guarda,
dulce compañía,
no me desampares
ni de noche ni de día
Las horas que pasan,
las horas del día,
si tú estás conmigo
serán de alegría
No me dejes solo,
sé en todo mi guía;
sin Ti soy chiquito
y me perdería
Ven siempre a mi lado,
tu mano en la mía.
¡Ángel de la guarda,
dulce compañía!

Bendita la luz del día
y el Señor que nos la envía.
¡Bendito el Niño Jesús,
bendita Santa María!

Con Dios me acuesto,
con Dios me levanto,
con la Virgen María
y el Espíritu Santo

Cuatro esquinitas
tiene mi cama,
cuatro angelitos
guardan mi alma
Todos le llevan al niño,
yo también le llevaré,
una jarra de manteca
y un tazón de dulce miel.
Todos le llevan al niño,
yo también le llevaré,
las cosas que a mí me gustan
para que goce Emmanuel.
Me ha contado Jesusito:
viene para que yo sea
un angelito en el cielo
y su amigo aquí en la tierra.
Yo le he dicho a Jesusito
que yo seré aquí en la tierra
su amiguito para siempre
y que en el cielo le vea.
Jesusito de mi vida,
eres niño como yo,
mira cuanto que te quiero
que te doy mi corazón.
¡Tómalo! ¡Tómalo!
Tuyo es, y mío no.


Amigos espero que esta oración se enseñéis a vuestros hijos, con todo mi cariño Lali.